Una técnica contraria a la intuición para lidiar con la ira

Una técnica contraria a la intuición para lidiar con la ira

¿Evita la ira porque cree que no le beneficia? Si es así, no estás solo.


Hay muchas razones por las que la gente esconde su ira. Estas razones pueden ser culturales, habiendo sido enseñado que las necesidades del grupo son más importantes que las suyas, o espirituales, habiendo sido dicho que las personas religiosas sufren en silencio, o incluso familiares, habiéndose hecho sentir mal cuando ha lanzado un berrinche cuando era niño o mostró su enojo.

Sin embargo, la ira puede ser un indicador de que algo anda mal o es doloroso para usted. Al reflexionar sobre su enojo y lo que lo está causando, es posible que pueda identificar fuentes profundas de dolor y liberarlas.

Abrazando nuestra ira y dejándola ir puede ser beneficioso, de acuerdo con un terapeuta matrimonial y familiar en este artículo en Psychology Today.


Por qué escondemos nuestra ira

Temprano en la vida aprendemos el condicionamiento social sobre lo que es bueno y malo. Cuando estamos enojados y hacemos rabietas cuando somos niños, a menudo se nos castiga. Este condicionamiento social nos enseña que la ira es una mala emoción y si la tienes debes esconderla.

Incluso cuando nos convertimos en adultos, no reconocemos la ira como una emoción legítima. Especialmente a las mujeres se les enseña que la ira no es una emoción que deba compartirse o sobre la que se deba actuar.



Algunas personas se ponen a la defensiva cuando se enfrentan a la ira, otras se asustan y, a veces, las relaciones se lastiman o terminan por la ira. Los miedos que nos han inculcado hacen que no queramos dejar salir nuestro enojo, sin importar las consecuencias.


¿Cómo podemos experimentar nuestra ira de manera productiva?

La ira generalmente es causada por la creencia de que su camino es el camino correcto y que lo que está sucediendo es incorrecto o injusto. Crees que algo externo te hace enojar.

Sin embargo, cada emoción negativa, incluida la ira, es una señal. Si se toma el tiempo para darse cuenta de por qué surge la ira, puede abrir una nueva área de autodescubrimiento.

Por ejemplo, si pasa tiempo con un amigo y le habla de algo importante para usted y le interrumpe o cambia el tema sin responderle, es posible que se enoje.

Cuando intentas darte cuenta de dónde proviene esa ira, puede ser porque no te sientes escuchado o reconocido por tu amigo.

Podrías esconder esos sentimientos o podrías ser honesto con tu amigo acerca de querer su retroalimentación o reconocimiento, lo que lleva a un nuevo patrón de comportamientos, además de respaldar la creencia de que mereces ser escuchado o que te presten atención.

Cuando reflexiona sobre su enojo, puede encontrar patrones o creencias más profundos que lo restringen o que no le sirven. A través de su enojo, puede identificar sus propios patrones de creencias, sus necesidades y estrategias de comportamiento que ha estado utilizando (como complacer a la gente o no creer que merece ser tratado bien).

Comprometerse a abrazar la ira

Cuando reflexiona y está abierto al autodescubrimiento, puede aprender cómo ha sido condicionado y qué creencias limitantes tiene sobre usted y los demás.

Al tomar conciencia de su propio patrón reactivo, es libre de romper con estos patrones y elegir reacciones que sean mejores para usted a medida que crece, aprende y vive.